Vila de Rei, el pueblo de Ourense que se enfrentó a los alemanes de Felipe el Hermoso en el año 1506

Encuentro entre Felipe el Hermoso y Fernando El Católico en Remesal / Jacob van Laethem (Château de La Follie, Bélgica)
Resulta paradójico que en el año 1506 un pueblo llamado Vila de Rei (en el actual municipio de Tramiras) fuera, precisamente, el que le ofreciera más oposición a la comitiva de la princesa de Asturias, doña Juana, y su marido, el heredero del trono del Sacro Imperio Romano Germánico: Felipe de Habsburgo, más conocido como «El Hermoso». Esto sucedió cuando ambos viajaban por Galicia para reclamar el trono de Castilla.
Tras la muerte de Isabel la Católica, reina de Castilla, el 26 de noviembre de 1504, su esposo Fernando maniobró para gobernar en nombre de su hija y heredera Juana, pero su yerno Felipe «el Hermoso» también pretendía ser rey de Castilla. Fernando «El Católico», por su parte, se ocupaba de poner todas las trabas posibles, conspirando con el rey de Francia para impedir su viaje por tierra.
Difícil travesía desde Hamburgo a Galicia
El 7 de enero de 1506, Felipe y Juana partieron desde el puerto de Brujas con unas 40 naves en las que iban también sus más de 500 cortesanos (músicos, cocineros, escuderos, caballerizos, oficiales para componer la mesa real, pajes, pintores, plateros, tapiceros, la guarda personal de Felipe…) y unos 2.000 soldados. Tras un accidentado viaje, en el que una fuerte tormenta les hizo perder varios barcos y permanecer en Inglaterra varios meses, el 26 de abril los viajeros llegaron a A Coruña, donde Felipe recibió la visita de numerosos nobles favorables a su reinado. Un mes después, partieron hacia Santiago de Compostela.
Viaje por Galicia (la Vía de la Plata en sentido inverso)
Tras pasar tres días en Santiago, emprendieron el camino hacia Ourense y Puebla de Sanabria por el camino de peregrinación de la Vía de la Plata (Camiño Mozárabe o Sanabrés) para ir al encuentro de Fernando el Católico. Ellos atravesaron el Camino a la inversa (desde Santiago).
Tras pasar varios días en Ourense, 10 de junio abandonan la ciudad camino de Allariz, villa perteneciente al señorío de los Pimentel (duques de Benavente), donde pretendían pernoctar.

Retratos de Felipe el Hermoso y Juana de Castilla / el primero atribuido a Juan de Flandes y el segundo anónimo (Museo de Historia del Arte de Viena)
Las cerezas de la discordia en Vila de Rei
El 11 de junio de 1506, la espectacular comitiva formada por los herederos del trono castellano, acompañados por un inmenso séquito y soldados, parte de Allariz con destino Monterrei, pasando por tres actuales municipios de la comarca de A Limia: Sandiás, Xinzo de Limia y Trasmiras.
Es precisamente en este último concello donde se encuentra Vila de Rei, una antigua villa de la comarca de A Limia donde se registró un curioso suceso. Uno de los oficiales de la cámara real que acompañaba a Felipe el Hermoso era el frutero. Éste, a su vez, tenía dos ayudantes para, entre los tres, proveer de fruta y mermelada a los monarcas y escoltar este equipaje en el viaje. La compra de cerezas en Vila de Rei por parte de uno de estos oficiales desencadenaría un conflicto con los vecinos. Pero el origen principal del enfrentamiento, como señala uno de los cronistas contemporáneos al suceso, sería «el odio que le tenían los pueblos» por la carestía de abastecimientos. Así narra lo allí acontecido el cronista flamenco Lalaign:
Estando el rey en Vila de Rei, pobre y desgraciado pueblo, y estando allí los gallegos en gran número, como de más de quinientos o seiscientos hombres, deseando tener pelea con los alemanes, que para entonces estaban en escaso número, porque el gran acompañamiento había sido enviado delante, desde el amanecer, se dirigieron a uno de ellos, el cual había comprado cerezas, y se las quitaron y retuvieron su dinero, y además le dieron una bofetada, pensando que no trataría de vengarse porque estaban en escaso número. Pero dicho alemán, sintiéndose golpeado, echó al momento mano a la daga: lo que no le sirvió de mucho, porque uno de los compañeros gallegos que habían golpeado a dicho alemán le lanzó una piedra a la cara, con la que le hirió muy gravemente. Viendo lo cual, se defendió lo mejor que pudo. Pero una multitud de gallegos le asaltaron, armados todos con cuchillos: que si algunos de sus compañeros no se hubiesen inmediatamente presentado, matarían al dicho alemán y lo harían trizas con los mencionados cuchillos. Pero, oído por ellos el ruido, aparecieron al momento veinte o treinta delante de trescientos gallegos, los cuales hicieron muy buena defensa e hirieron a varios, y tocaron su tambor, de tal modo que, si no apareciese el rey en persona, harían una gran carnicería en los susodichos gallegos. Pero la presencia del rey lo tranquilizó todo.»

Vista de A Limia desde la capilla de Nosa Señora dos Remedios de Vila de Rei (Trasmiras) / altalimia.org
Tras este enfrentamiento, Felipe, Juana y su comitiva continuaron viajando, parece ser que faltos de víveres porque los gallegos les pedían un precio hasta seis veces superior al normal por dichos productos, hasta que el 20 de junio se produce el encuentro de su suegro en Remesal (Sanabria, Zamora). Tres meses después, el 25 de septiembre de 1506, el rey Felipe I Castilla fallecería en Burgos a causa de la peste, agravando la presunta locura de su mujer Juana. Fernando el Católico aprovechó estos hechos para recluir a su hija y recuperar la regencia del reino.
Para saber más
BARRIOCANAL LÓPEZ, Yolanda, Xornadas galegas de Xoana I de Castela e Filipe o Fermoso: Segunda viaxe a España. Quinto centenario 1506-2006, Ourense, 2007

